La proliferación de sistemas inteligentes promete eficiencia y productividad, pero también plantea una amenaza inminente al sustituir labores humanas
La ampliación de la presencia militar estadounidense en Morón de la Frontera está dejando beneficios significativos en la economía local, tanto de manera directa como indirecta.
De acuerdo con fuentes de la embajada de los Estados Unidos, solo en el año 2013 los marines en la base invirtieron cerca de tres millones de euros en servicios y bienes dentro del municipio.
A esta cifra se añaden entre seis y siete millones y medio de euros adicionales provenientes de actividades relacionadas con la fuerza aérea estadounidense, particularmente en los sectores de la construcción y los servicios. Además, la presencia de las tropas ha generado más de sesenta empleos para residentes de la zona.
Este impacto económico está vinculado al aumento de personal militar en la base, que actualmente cuenta con 850 efectivos y se prevé que alcance los 1.100 en el corto plazo.
Sin embargo, no todo ha sido positivo. En 2010, la empresa VBR, encargada de gestionar los servicios laborales de la base, implementó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que inicialmente buscaba eliminar 286 de los 594 puestos de trabajo existentes.
Tras negociaciones con el comité de empresa, esa cifra se redujo a 150 y posteriormente a 119, al confirmarse que 31 empleados ya habían causado baja previamente.
A pesar de estos ajustes, en 2013 otros 66 trabajadores de VBR también perdieron su empleo, en un proceso que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía calificó como “no ajustado a derecho”. Sin embargo, la sentencia no anuló los despidos ni tomó medidas adicionales.
Recientemente, VBR ha anunciado una nueva ronda de recortes, cuyos detalles se esperan para el 5 de agosto. Esto ocurre en un contexto de aumento constante del personal militar en Morón, lo que contrasta con la reducción de empleos locales en la base.